Bach y el baile oriental no tan distanciados en el sentimiento puro del arte

Pianista Emilio González Sanz y Cristiane Azem en la obra “Musa” , solo piano con obras para la mano izquierda y bailarina oriental en el Espacio de Ronda, Madrid, 16 de Septiembre, 2012. Photo por Myriam Soler.

Aeterna Musica, una asociación cultural creada en Madrid para la promoción de la música libre e inspirada, con especial atención en la música clásica. tuvo el gran honor de contar con un extraordinario concierto para la mano izquierda a cargo de Emilio González Sanz. Ataviado con un bello quimono, esta vez contó con una insuperable “musa”, Cristiane Azem.

Emilio González Sanz es un excelente pianista por muchas razones.
Una de ellas por enfrentarse a un programa de concierto para la mano izquierda no exento de enormes dificultades y combinarlo con músicas de Bach y del Romanticismo; otra, por mantener un concepto de interpretación basado en un exquisito fraseo, debido a su gran trayectoria profesional como intérprete y al exhaustivo conocimiento que tiene del instrumento.
Para terminar, por atreverse con nuevas propuestas estéticas. Su vestuario, la ambientación de la sala y, principalmente, la colaboración con la extraordinaria bailarina de danza oriental Cristiane Azem nos ha elevado de nuestros asientos y ha hecho que todo el recital haya generado una atmósfera de conmoción y belleza que difícilmente olvidaremos. Bach y Oriente, una curiosa conjunción donde el contrapunto bachiano deviene movimiento.
Emilio planteó en este concierto una serie de obras para la mano izquierda. Le interesan los retos, de entre ellos mantener un repertorio que, afortunadamente, cada vez está más presente, aun a duras penas, en nuestras salas de concierto. Un repertorio que Emilio conoce e investiga a través de una meticulosa búsqueda.
Los Bach sirvieron de exquisito aperitivo y cierre, todo con una mano, y el Romanticismo de Scriabin y Alkan se reflejó en unas versiones muy trabajadas, no exentas de enormes dificultades técnicas, principalmente en la Gran Fantasía en La bemol Op. 79 de Alkan, todo un ejercicio de vértigo virtusosístico.
Las lecturas de Chopin (Estudio Op. 25 n. 7 y el Nocturno de Do sostenidomenor) fueron fieles y contundentes, sin intermediarios: sólo Emilio y sus manos, en este caso ambas, en el piano… Y unos cuencos tibetanos en el suelo.

Foto por Myriam Soler

Francisco M. Quirce,  realizó estudios musicales en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid y es Arquelólogo de formación; en la actualidad es editor especializado en la didáctica de la música y del arte, y gestor cultural y artístico.

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About Anna Tonna
Living between New York City and Spain, I am a mezzo soprano dedicated to the promotion of artistic projects involving the music of Spain and Latin America.

One Response to Bach y el baile oriental no tan distanciados en el sentimiento puro del arte

  1. TILIN says:

    Me ví envuelta en la magia de los cuencos, en el baile fascinante y en la técnica magistral del pianista, al ser afortunada espectadora de este magnífico concierto.

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